¿Qué hace exactamente un diferencial?
Compara la corriente que entra por un cable con la que vuelve por el otro. En una instalación sana son iguales. Si no lo son, significa que una parte se está yendo por otro sitio —a tierra, por una tubería, o a través de una persona— y el diferencial corta. En vivienda el reglamento fija un máximo de 30 miliamperios, que es una corriente pequeñísima: la que empieza a ser peligrosa para el cuerpo humano. Por eso se dice que el diferencial protege a las personas, mientras que el magnetotérmico protege la instalación.
¿Qué diferencia hay entre el diferencial y el magnetotérmico?
Hacen cosas distintas y los dos hacen falta. El diferencial vigila fugas: corta si la corriente se escapa, aunque sea muy poca. El magnetotérmico vigila el exceso: corta si por el cable pasa más corriente de la que aguanta, para que no se caliente. En el cuadro se distinguen a simple vista: el diferencial es más ancho, suele llevar un botón de prueba marcado con una T, y de él cuelgan varios automáticos más pequeños.
¿Hay algún truco para que no salte el diferencial?
No, y conviene decirlo claro porque es de lo que más se busca. Lo que circula por ahí son dos cosas, y las dos son malas ideas. Una es puentear o anular el diferencial: eso no arregla nada, quita la protección y deja la instalación exactamente igual de averiada pero sin nadie que avise. La otra es sustituirlo por uno de mayor sensibilidad, que es lo mismo con otro nombre. Si tu diferencial salta, hay una fuga, y la fuga sigue ahí aunque dejes de verla. Lo que sí se puede hacer es localizarla y repararla, o —si lo que hay es suma de fugas pequeñas normales— poner un diferencial superinmunizado, que filtra los disparos que no corresponden a un peligro real.
¿Cómo compruebo que el mío funciona?
Pulsando el botón de prueba, que lleva una T. Tiene que saltar en el acto; si no salta, ese diferencial no te está protegiendo y hay que cambiarlo sin esperar. Conviene hacerlo una o dos veces al año: es un mecanismo, y uno que lleva diez años sin dispararse puede haberse quedado pegado por dentro. Ojo: que el botón funcione demuestra que el aparato dispara, no que la instalación esté bien; para eso hace falta medir.
¿Cuántos diferenciales debería tener una vivienda?
El reglamento exige al menos un diferencial por cada cinco circuitos, así que una vivienda con electrificación básica puede cumplir con uno, pero en cuanto hay más de cinco circuitos —que es lo normal hoy con cocina, lavadora, termo, aire y recarga— hacen falta dos o más. Y al margen de lo que obligue: repartir los circuitos entre varios diferenciales es lo que hace que, cuando salta uno, media casa siga con luz y encontrar el problema lleve minutos en vez de una tarde. El circuito de recarga del coche va aparte, con diferencial propio y exclusivo.
¿Sirve de algo el diferencial si no hay toma de tierra?
Sirve de mucho menos, y es importante entenderlo. Con toma de tierra, una derivación se va al suelo, el diferencial lo detecta y corta antes de que nadie toque nada. Sin toma de tierra, el aparato puede quedarse con tensión esperando, y el diferencial no corta hasta que alguien lo toca y la corriente pasa por esa persona. Corta rápido y probablemente evite lo peor, pero el aviso llega cuando ya te ha dado. Por eso una vivienda sin toma de tierra no se puede certificar.
Mi instalación es antigua, ¿seguro que tengo diferencial?
No necesariamente. En instalaciones de hace décadas es normal encontrar solo fusibles o automáticos y ningún diferencial, y en ese caso no hay nada que proteja a las personas ante una fuga. Se ve en treinta segundos abriendo el cuadro: si no hay ningún aparato con botón de prueba, no hay diferencial. Es de las cosas que primero recomendamos resolver, por delante de cualquier mejora estética.
¿Qué es un diferencial de tipo A, AC, F o B?
Es la clase de fuga que sabe detectar. El AC, el más antiguo, solo detecta corriente alterna pura y hoy se queda corto en casi cualquier casa. El A detecta además las fugas con componente continua que generan los aparatos con electrónica, y es el mínimo razonable. El F está pensado para equipos con variador, como muchas lavadoras modernas. Y el B detecta también corriente continua pura: es el que exigen los puntos de recarga de coche eléctrico cuando el cargador no lo lleva integrado.